Los Ejes

Inclusión Laboral 

Casi la mitad de las mujeres del mundo no tienen un ingreso propio, y en promedio ganan un 30% menos que sus pares masculinos. Aunque representen el 60% de los graduados universitarios, las mujeres siguen estando en desventaja en términos de participación en el mercado laboral, representando solo un tercio de la fuerza de trabajo total.  Si bien ha habido avances, ninguno de los países del G20 ha logrado cerrar la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres, y esto lleva a una pérdida de competitividad y de crecimiento económico.

 

Inclusión Digital

En el contexto actual, no tener acceso a las tecnologías o no poder apropiarse de ellas representa una desventaja a la hora de insertarse en las sociedades. A nivel mundial, hay 200 millones menos de mujeres que de hombres que acceden a un celular y 250 millones menos que hacen uso de internet. Esta diferencia refleja la desigualdad en el acceso a oportunidades, lo que dificulta su empoderamiento económico, la escalabilidad de sus negocios y ralentiza la generación de riqueza. Participar en el mundo digital es una condición básica para ingresar al mercado laboral y mejorar la calidad de vida de las mujeres.

 

Inclusión Financiera

El acceso a los servicios financieros y a una educación financiera adecuada son condiciones necesarias para el desarrollo económico. En los países del G20, solo el 40% de las mujeres tienen acceso a una cuenta bancaria, y si bien poseen un tercio del total de las pequeñas y medianas empresas, reciben el 10% de los préstamos otorgados por los bancos.  Es imperativo desarrollar una perspectiva de género y criterios más inclusivos en todas las instituciones que ofrecen servicios financieros.

 

Inclusión Rural 

Las mujeres son responsables de la mitad de la producción mundial de alimentos y, sin embargo, la mayoría de ellas no reciben un ingreso por su trabajo. Las mujeres que residen en ámbitos rurales tienen menos acceso que los hombres a los recursos productivos, los servicios y las oportunidades, como la tierra, el ganado, los servicios financieros y la tecnología. Esto genera altos costos sociales y económicos, reduciendo las posibilidades de desarrollo de las mujeres y de sus emprendimientos.